Cuando parece que las aguas se han calmado y podemos tener un respiro del apellido Trump, salen a relucir los encabezados de periódicos nacionales e internacionales con los nuevos movimientos en la línea política del presidente de Estados Unidos

Desde el principio de su campaña política, Trump estableció un lenguaje nacionalista, el cual tal parece persistirá durante todo su mandato. Siempre se ha dirigido al público norteamericano mediante promesas como “Vamos a construir un muro en la frontera con México, un muro grande y hermoso, y México va a pagarlo”, “habrá reducción de impuestos para personas y corporaciones” y su frase ganadora al ser electo “seré el mejor presidente que Dios haya creado”. Con excepción de la última frase que tiene tintes egocéntricos por doquier, las promesas van dirigidas hacia el sector norteamericano que se siente desplazado por la entrada de extranjeros – ya sean de procedencia legal o no- y esto ha sido un punto en donde Trump se ha enfocado y ha expresado su interés, un interés por la protección y seguridad de los puestos de trabajo para los norteamericanos.

Y ahora, ¿que hizo Trump?

Imagen tomada de la web

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Hace un par de días se llevó a cabo la firma de un decreto en dónde se expresa que habrá una revisión a las visas otorgadas a extranjeros calificados, la existencia de H-1B (así se le nombró al sistema de visado) tenía como objetivo la entrada al país de personas con un alto nivel de estudios que desempeñarían trabajos especializados.

¿Y eso que tiene de malo?

En el discurso de Trump respecto a la firma de este decreto, se pueden identificar distintos puntos que se encargan de defender su acción:

-“Creemos que los trabajos primero deben ser ofrecidos a los trabajadores estadounidenses” La entrada de extranjeros al mercado laboral norteamericano cierra las oportunidades de los estadounidenses, los extranjeros ocupan un gran sector y este debe de ser reducido, se le tiene que otorgar preferencia a los habitantes del país.

– Muchas compañías prefieren hacer ofertas de trabajo a extranjeros por la ventaja de poder ofrecer un sueldo más bajo comparado con el que se le tendría que ofrecer a un norteamericano.

El sistema de visado será reducido, más no desaparecerá. Este decreto, a grandes rasgos, significa que hasta aquellas personas que tienen una alta preparación tendrán más obstáculos para trabajar en Estados Unidos, con esto se reducirá la demanda de empleos y será un proceso más sencillo para los trabajadores nacionales.

Imagen tomada de la web

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Por una parte, considero que los objetivos visibles no se encuentran del todo descabellados, la duda que surge dentro de mi ser es la de ¿Qué pasará cuando termine el número de personas especializadas norteamericanas? ¿A quién recurrirá? Existen muchos rubros en donde la preparación tiene que ser tan particular que las personas especializadas no se encuentran tan fácilmente – por ese punto se había recurrido al H-1B-. Pero esa pregunta nos la resolverá el tiempo, veremos hasta qué punto de independencia puede llegar una gran potencia.

Nos leemos en la siguiente entrega, no sé si con Trump o con otro tema ¿Ustedes que opinan?.

Grecia Córdova

Con información del  Clarín