En 1996 Reino Unido dio al mundo una adaptación literaria a cine: Trainspotting, está abarrotó salas y marco a muchas generaciones. El libro escrito por Irvine Welsh en 1993 marcaba una nueva forma de narrar contada por un antihéroe.

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La película contiene una dura crítica social, sus personajes rechazan la convencionalidad y traspasan reglas y normas morales, un grupo de jóvenes yonquis que además han escogido ese estilo de vida y enaltecen en un discurso que se queda marcado en la memoria de aquellos que han sido tocados por “La vida en el abismo” (como se usó de slogan para la película al castellanizar el título) esa elección de vida que los hijos de la clase trabajadora sólo pueden tratar de aspirar con mucho esfuerzo entrando al redil y siendo lo que les dicen que sean.

Pocas películas para la década de los 90 marcada por boybands por un lado queriendo pintar el panorama de pastel y grunge y post-punk aferrándose a no morir por el otro, tocaban el tema de la juventud en las drogas de manera explicita y con un cuidado particular de no satanizar por satanizar la drogadicción.

Sin lugar a dudas el soundtrack de la película es una de las grandes aportaciones en la historia del cine moderno, compuesto por un disco doble recopilando clásicos como Iggy Pop (gran padre punk) un cover de Blondie (gran mamá punk) Lou Reed (gran papá de la buena composición musical) Underworld, New Order, Heaven 17, Sleeper, Pulp y David Bowie, la selección musical venida principalmente de la década de los 80 con algunas apariciones de lo que sonaba en aquellos días en Inglaterra como Blur, Ice Mc y Elastica.

Veinte años más tarde Danny Boyle creador del filme decidió llevar a la pantalla grande una segunda parte de Trainspotting, venida de la novela Porno también de Irvine Welsh.

Mientras que pensar que “Choose your future. Choose Life” implicaba la sonrisa maliciosa de Renton dejando atrás todo y a todos y que paso tras paso implicaba una traición; ahora, veinte años después surge la reivindicación, la mejor, el vicio que vale la pena: la amistad.

Veinte años después nos encontramos con los mismos personajes (actuados por los mismos ya no jóvenes yonquis) Renton vuelve a Edimburgo –cargando la derrota-; Sick Boy ha renunciado a su sobrenombre y el ahora renovado Simón vive una cotidianidad un tanto decadente con ganas de salir del paso y jugar en una cancha un poco más grande; Spud continúa tan cándido como el personaje siempre fue definido, al avejentar físicamente a Ewen Bremmer (su interprete) llenándolo a la par de ingenuidad y nostalgia lo convierten en el buen viejo adicto en recuperación; Begbie huye de prisión.

La película esta cargada del sentido de nostalgia que se acentúa con la edad, tiene la gran peculiaridad al volver a mirar a personajes que no se preocupaban por EL FUTURO, incluso donde el concepto más que inexistente era rechazado (como el viejo punk de los 70) .

No sólo esta llena de guiños a escenas de 1996, sino que se recrean o son usadas tal cual, estas vienen de la mano con otras escenas del pasado, unas más viejas, esas imágenes de la infancia, que te dejan ver no sólo que los 4 jinetes de los 90 en plena caída están juntos desde (prácticamente) siempre sino que su amistad era más estrecha de lo que la primera película deja ver al espectador.

Pero el par de grandes aciertos de la película, que la convierten en la cara dos de la misma moneda y la cual más allá (obviamente) de la historia y el reparto pueden re-enamorar a la vieja generación ya encantada con la trama familiar sino que conquistar nuevos ojos, son: la música y el nuevo discurso de Renton, el nuevo Choose life (que nunca pasará de moda y vivirá todas las actualizaciones necesarias)

La Música: esta vez el juego fue más allá, la primera parte de Trainspotting como ya se ha mencionado contenía a los grandes iconos de 80-90 ingleses, recuperaba muchas bandas y coqueteó libremente con el nuevo electrónico (del momento)

Este nuevo soundtrack tiene sus puntos (no tan nuevos) y cosas que no podrían faltar en lo que destaca en la escena musical inglesa, mezclando las oldies con lo creado en estos veinte años de transcurso.

La canción más representativa de primer soundtrack e incluso la película en si misma es por supuesto “Lust for life” de Iggy Pop, canción que no podía quedar fuera pero que tampoco podía integrarse tal cual, por ello crearon un nueva versión que fue reinterpretada por The Prodigy (que no es una banda nueva pero sin duda marca más a mi generación nacida el año que cayó el muro que a la de un par de lustros atrás o adelante); de la nostalgia no podía faltar Blondie, Queen y menos The Clash.

Sobre los nuevos: Young Fathers se convirtió en la banda favorita del álbum (siendo la única banda participe con más de una canción) pero no son los únicos en ser producción musical reciente (hablando de los últimos 10 años a la fecha) Wolf Alice, The Rubberbandits o Fat White Family se incluyen en la discografía.

El nuevo discurso de Renton: “Choose life, Choose Facebook, Twitter, Instagram and hope that someone, somewhere cares…” Si bien el primer discurso de la película mostraba cargado de ironía la elección de la vida, de la vida de éxito, de la vida convencional, de la vida que te dicen debes elegir, este segundo tiro de Renton va directo a hablar de la simulación virtual de nuestra vida moderna.

Esta vez el discurso va de la apariencia de las redes sociales, la virtualidad, esa apariencia que pretende validar a un ser humano; esa nueva forma de relacionarnos sin tocarnos o mirarnos de frente, esa nueva aspiracional vida marcada por pantallas con las que interactuamos, sobrevive a la vida que “tenemos” que elegir, sobrellévala con los vicios que quieras, pero no dejes de ser productivo, ni consumidor, sobrevive y “elíjelo” por ti mismo.

Amaranta Marentes

You’re an addict, so be addicted, Just be addicted to something else. Choose the ones you love. Choose your future. Choose life”