La muerte del medio hermano de Kim Jong-Un, líder de Corea del Norte, ha dejado al descubierto muchas fricciones entre este, China y Malasia, desde la especulación acerca de la participación del régimen de Pyongyang (Capital de Corea del Norte) en el asesinato de Kim Jong-Nam y sus pocas demostraciones de luto por el asesinato hasta la disputa por que los restos sean entregados de manera inmediata a Kim Jong-Un.

Crónica de muerte

El día lunes 13 de febrero Kim Jong-Nam se encontraba en la sala de abordaje del aeropuerto internacional de Kuala Lumpur (La mayor ciudad de Malasia) con destino a Macao (China), de un momento a otro fue abordado por dos mujeres, una de ellas se le acercó por la espalda y le cubrió el rostro con un material que aún no ha sido identificado –se presume que era un pañuelo o agujas rociados con veneno-. Jong-Nam inmediatamente pidió auxilio y se le llevó al servicio médico del aeropuerto en donde se decidió trasladarlo en una ambulancia al hospital, pero, en este trayecto, perdió la vida.

Todos estos detalles se dieron a conocer por la difusión de las grabaciones de las cámaras de vigilancia del aeropuerto, carecen de claridad pero serán un elemento de gran ayuda para esclarecer responsabilidades y confirmar el caso de homicidio. También se han obtenido declaraciones de las detenidas, quienes afirman que desconocían completamente que se trataba de un homicidio, que a ellas se les había contratado para “jugar bromas” que serían transmitidas por televisión.

Especulaciones del asesinato

 El régimen de Pyongyang es conocido por usar el homicidio como un método efectivo para acabar con sus opositores o enemigos -se encuentren o no en su territorio- por lo que un evento de esta índole no se les sería adjudicado de manera gratuita pero, lo que no logra “cuadrar” en esta teoría es el hecho de que Kim Jong-Nam se había alejado completamente de los reflectores y de las páginas de política desde hace ya varios años, vivía semi-exiliado y bajo la protección de China, por lo que su muerte se convierte en un raro evento con un solo antecedente: la declaración de un preso quien afirmaba que tenía órdenes de Pyongyang de asesinarlo.

Kim-Jong-namLa muerte de un personaje con una carga política tan grande como la tenía Kim Jong-Nam (Se le había considerado como el sucesor de su padre, el importante líder Kim-Jong-il) traería una montaña de especulaciones, una de ellas es que él se encontraba alejado de la escena política y protegido por China solo con un fin: Planear un golpe de estado que buscaba destituir a Kim Jong-Un, movimiento que se lograría a través de Kim Jong-Nam.

Confusión, asignación de culpas y mutismo

En este caso, la muerte trae consigo un panorama político difícil de predecir y entender el cual se ha manifestado en una guerra de declaraciones entre Malasia, Corea del Norte y Corea del Sur.

Corea del Norte asegura que Malasia y Corea del Sur estuvieron confabulados para divulgar la noticia del asesinato de Kim Jong- Nam, tema que debía de ser tratado con una mayor prudencia y delicadeza ya que aún no se tienen los resultados de identidad que afirmen que se trata del medio hermano de Kim Jong-Un, también argumenta que se potenció el pánico colectivo, se entorpecieron las investigaciones y que se le dio un tinte político al asesinato, lo que inmediatamente puso al régimen de Pyongyang como el principal sospechoso. Aunado a esto, se le acusa a Kuala Lumpur de llevar a cabo la autopsia sin la previa autorización de Corea del Norte y se le asignó toda la responsabilidad de lo ocurrido, ya que como pasó en su territorio, Malasia debe de hacerse cargo.

Estaremos pendientes de los informes y de los avances de las investigaciones, las cuales poco a poco irán descubriendo las causas y las fracturas que ocasionó este asesinato en las ya lastimadas relaciones diplomáticas.

Grecia Córdova