Presidencia ha decidido que el símbolo que represente la unidad nacional sea la imagen del águila con la frase de “Hecho en México”, porque hay que consumir nacional, no importando que el presidente pocos meses atrás haya dicho ante los medios que él toma diario una Coca Cola.

¡Hay que predicar con el ejemplo, Don Peña, usted y tooooda su familia!

Y pues, en el estira y afloja de los acuerdos del TLCAN entre México lindo y querido y EU, han resultado revelaciones tan alarmantes como las que la periodista Dolia Estévez indicó en días recientes sobre la llamada Trump-EPN, donde se difundió que el primero humilló a Peña Nieto y, -no menos importante-, amenazó con enviar tropas estadounidenses a México para combatir a los bad-hombres -inserte aquí a políticos, ladrones y narcotraficantes, aunque se caiga en redundancia-. Luego nos dijeron que no, que la periodista mintió para llamar la atención –claro, porque lo que ella quería era un linchamiento mediático, ¡por supuesto!- y que pues ella qué iba a saber si no estaba ahí sentada cuando ocurrió la llamada.

Lo cierto es que, la primicia fue manejada en un orden equívoco, pues la humillación a nuestro querido y entrañable presidente no es sorpresa para nadie, como tampoco lo es la limitada –por no decir nula- diplomacia del anaranjado estadounidense. Lo de verdad preocupante es que se está haciendo una apreciación de un extranjero hacia la situación que atraviesa nuestro país, donde se añade una sugerente intervención armada.

Tras dichas declaraciones, nos informan propios y ajenos que pues sí, Trumpy dijo eso, pero que era una broma. ¿Debemos entonces relajarnos y no tomarlo en serio? Porque en mi México dicharachero hay una frase que dice que: “Entre broma y broma…”.

Lo que no está para reírse, es que el gasolinazo del mes de enero haya provocado una pérdida del 3% del poder adquisitivo de los mexicanos, o sea, cada vez nos alcanza menos para menos, y pues ni modo, hay que ser congruentes y ser austeros, ya nos lo aconsejó desde su Casa Blanca el buen Peña.

¡Ah!, Y demos gracias que postergaron por dos semanas más el gasolinazo de febrero -¡Gracias mil!-, atendiendo a la demanda ciudadana y de empresarios, ¡Y yo que creí que se manifestaban para su cancelación! Pero ni pensar que eso nos permitirá ahorrar unos pesitos, porque las tarifas eléctricas siguen pa’rriba, y sigue en pie el alza de combustibles, nomás que ahorita hay una enorme volatilidad en las variables que determinan su precio, anunció José Antonio Anaya, director general de Pemex.

Y ya para cerrar la semana, sería importante que más allá de la moda o un anuncio presidencial, como un hábito, comencemos a consumir local ¡Sí se puede!, sólo hay que buscarle un poquito a la hora de las compras, sino todo, sí lo que se pueda; y más en lo que se refiere al apoyo a nuestros campesinos y lo que producen en nuestras tierras.

Y si debe existir unidad, que esta sea entre los mexicanos que cuando decimos “No me alcanza”, nos referimos a que nuestro salario promedio está muy por debajo de los cien mil pesos mensuales, libres de apoyo a gastos de transporte y alimentos, para quienes la realidad nos llega de frente al salir diariamente a trabajar y enfrentar las adversidades de un país ajeno a quienes deberían representarnos.

Pero finalmente no nos confundamos, que Estados Unidos no es Trump, como tampoco Peña Nieto es México, que la rivalidad no es de un país y otro, sino por los intereses de unos cuantos, quienes lejos de considerar a sus ciudadanos, los afrontan, enemistan y afectan.

Primero exijamos a los enemigos internos, comenzando por aquellos que se niegan a hacer –al menos bien- su trabajo, quienes siguen endeudando a los gobiernos estatales sin castigo alguno –inserte nombre de todos los gobernadores, hasta el que “roba poquito”- y exijamos -sin parar- hasta al Ejecutivo. No nos distraigamos, que lo demás es sólo mediático.

 

 

 

 

 

Aline Rivas